A La Deriva


Debería serle fiel a aquel recuerdo
y no volver a repetirte esa canción,
pero ahora cada noche me despierto
con el pecho semiabierto
y apretando el corazón
y los labios, para no romper en gritos
blasfemando, con tu nombre y mi delirio,
que al final no fuera eterna tu partida,
que volvieras a mi vida
con los restos de mi amor…
que al final no fuera eterna tu partida,
que volvieras a mi vida
con los restos de mi amor.

Hoy quisiera ser tan joven como antes
y prometerte hasta lo que no sé cumplir,
derrotar mis semitonos vacilantes,
inundarte de romance,
regalarte un porvenir
mas allá del universo mas lejano,
al final de las arrugas de mis manos;
estas manos que, después de haberte hallado,
sienten cualquier mundo helado
si no se trata de ti…
estas manos que, después de haberte hallado,
sienten cualquier mundo helado
si no se trata de ti.

He venido a descubrir que sigues viva,
que el calendario se detuvo ante tus pies,
que ni el tiempo ha inventariado en lo que olvida
el calor de tu saliva
recorriéndome la piel,
ni esas formas tan sutiles y secretas
como adivinar tu cuerpo entre siluetas,
y así vienes a colarte entre mis sueños
profanando mis empeños
por fugarme del ayer…
y así vienes a colarte entre mis sueños
profanando mis empeños
por fugarme del ayer.

Ya no se escribir como hice un día contigo,
sin tu mirada ¿de qué sirve ser el mar?
y la niebla, perfilándome tu ombligo
del que un día fui testigo,
me condena a naufragar
entre oleajes que me alejan de tu puerto
a seguir a la deriva en cielo abierto,
donde las constelaciones que me guían
se conjugan cada día
para dibujar tu faz…
donde las constelaciones que me guían
se conjugan cada día
para dibujar tu faz…

…sólo quise ser gallardo y recordarte
que no todo lo que parte
quedará sin regresar.


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