Pequeña Canción Para Ti


Hoy que andas algo menos distraída que otras veces,
deja que ponga en tus manos un poquito de mi amor;
déjame que te imagine descansando la mirada,
conversando con el viento y con el sol.

Hoy que has abierto tus manos a lo bello de este día
(y compartes tu sonrisa presumiendo su color),
no permitas que se borre de tu rostro todavía
ese gesto que destella de ilusión.

No me cabe en la cabeza y menos en el corazón
que haya ojos que no vean la nobleza en tu interior,
si se me hace evidente no entiendo por qué la gente
se ha empeñado en desvirtuar tu buen amor.

Sé que hace mucho tiempo no te escribo una canción
y no es porque no lo intente o no te lleve cada día junto a mi
es que estoy tan lleno de nada, y con nada me distraigo,
que me olvido de vivir.

Pero sabes vida mía que, aunque nadie más lo sienta,
cada día llenas un vacío más con tu mirada,
y haces que la luz se encienda con tan sólo una palabra
porque son rosas lo que hablas con tus manos de princesa
y tu singular belleza, y tu limpio corazón
que me queda un tanto grande
y que no cabe en mis canciones,
que me ahuyenta las razones…
mis razones sin razón.

Pero sabes vida mía que, aunque nadie más lo entienda,
hay un mundo más allá que hace infinito mi universo:
es un mundo con tu nombre, tu ternura y tus cabellos
que descansan en tu cuello con su olor a primavera;
que, en una tarde cualquiera, me despiertan la pasión
por cantarte suavemente, y hasta preferir no hablarle al sol,
por cantarte solamente…
solamente a ti amor.


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